Economía · Empresas · Mercados · Innovación
miércoles, 21 de octubre de 2026
Empresas

Centros de datos para IA: la inversión podría alcanzar 31,6 billones

Los centros de datos para IA podrían absorber 31,6 billones de dólares hasta 2050, impulsados por energía, chips, redes e infraestructura digital.

Centros de datos para IA e infraestructura digital
Foto: Taylor Vick · Unsplash

Los centros de datos para IA están entrando en una fase de inversión mucho más intensiva. La demanda de capacidad de cómputo, energía, chips y redes puede elevar de forma extraordinaria el gasto en infraestructura digital durante las próximas décadas.

La cifra que cambia la escala del sector
31,6 billones $
Inversión acumulada estimada en centros de datos entre 2026 y 2050 en el escenario central de PwC. La magnitud incluye edificios e infraestructura tecnológica.

La estimación ayuda a entender por qué la IA está dejando de ser solo una historia de software. Los grandes desarrolladores de modelos necesitan capacidad de cálculo de forma continua, y esa demanda se traduce en instalaciones físicas, energía, fibra, refrigeración y, sobre todo, equipos informáticos que deben renovarse mucho más rápido que el edificio que los contiene.

El informe de PwC proyecta que el gasto anual en centros de datos pasará de unos 800.000 millones de dólares en 2026 a 1,1 billones en 2030 y 1,8 billones en 2050. No es una simple expansión inmobiliaria: la mayor parte de la factura se concentra en servidores, GPU, almacenamiento, redes y otros equipos de tecnologías de la información.

El gasto anual no se estabiliza: sigue creciendo

Capex anual estimado en centros de datos
billones de dólares

2026
0,8

2030
1,1

2050
1,8

Fuente: PwC Global Data Centre Outlook 2026–50. Las cifras son proyecciones y no representan gasto comprometido.

Las claves

  • El capital manda: PwC sitúa la inversión acumulada en centros de datos en 31,6 billones de dólares hasta 2050 en su escenario central.
  • La electricidad es un límite físico: la IEA estima que el consumo eléctrico de los centros de datos podría pasar de 485 TWh en 2025 a unos 950 TWh en 2030.
  • La IA acelera la demanda: el consumo de los centros específicamente orientados a IA crecería mucho más rápido que el conjunto del sector.
  • El riesgo no es solo tecnológico: financiación, conexiones a red, transformadores, turbinas, chips y permisos ya condicionan el ritmo de despliegue.

Los centros de datos para IA entran en una fase de inversión masiva

El rasgo que diferencia esta ola de inversión de otras grandes infraestructuras es la velocidad con la que envejece el equipamiento. Un centro de datos puede permanecer operativo durante décadas, pero los procesadores y aceleradores que alberga no. PwC estima que los servidores, las GPU y otros equipos suelen renovarse cada cuatro a seis años.

Eso convierte el centro de datos en una infraestructura recurrente. Según el mismo estudio, por cada dólar invertido inicialmente en construcción se comprometen aproximadamente 12 dólares adicionales en gasto futuro de equipamiento tecnológico. La proporción de la inversión dedicada a tecnología pasaría del 70% del total en 2026 al 93% en 2050.

70%
Peso estimado del equipamiento TIC en el capex total de centros de datos en 2026.
93%
Peso estimado del equipamiento TIC en 2050.
4–6 años
Ciclo típico de renovación de servidores, GPU y otros equipos de cómputo.

La consecuencia empresarial es importante: las compañías que financian este despliegue no solo están construyendo activos de larga duración. También están entrando en un ciclo de renovación tecnológica permanente. Cada nueva generación de chips puede obligar a replantear consumo eléctrico, refrigeración, densidad por rack y diseño de red.

Líneas de alta tensión y red eléctrica
La disponibilidad de electricidad se está convirtiendo en uno de los principales condicionantes para nuevos centros de datos. Foto: Fré Sonneveld · Unsplash.

La electricidad puede ser el verdadero cuello de botella

El sector ha hablado durante años de escasez de GPU, pero la energía está ganando peso como restricción estructural. Los centros de datos de IA consumen mucha más electricidad que las instalaciones informáticas tradicionales porque concentran una densidad de cálculo muy superior y necesitan sistemas avanzados de refrigeración.

PwC identifica la disponibilidad de energía como uno de los factores decisivos para determinar qué países captarán la inversión. No basta con disponer de suelo industrial y fibra. Los promotores necesitan conexiones a red, capacidad eléctrica estable y, cada vez más, acceso a generación con contratos de largo plazo.

Eso explica el creciente interés por mercados con abundancia de renovables, capacidad nuclear o redes capaces de incorporar nueva demanda. También está generando inversiones paralelas en subestaciones, líneas de transmisión, almacenamiento y generación. La infraestructura digital y la energética empiezan a formar parte de la misma decisión de inversión.

PublicidadEkiteko horizontal

La demanda eléctrica ya está creciendo más rápido que el sistema

Los datos más recientes de la Agencia Internacional de la Energía permiten poner cifras al problema. Su actualización de 2026 estima que los centros de datos consumieron alrededor de 485 TWh de electricidad en 2025 y que podrían acercarse a 950 TWh en 2030. Es prácticamente duplicar el consumo en cinco años.

El crecimiento no se reparte de forma homogénea. Los centros optimizados para inteligencia artificial son el segmento que más acelera: la IEA prevé que su consumo eléctrico se triplique entre 2025 y 2030. En 2025, además, el consumo eléctrico de los centros de datos ya aumentó un 17% interanual, muy por encima del crecimiento de la demanda eléctrica mundial.

La electricidad necesaria para alimentar la nueva infraestructura

Consumo eléctrico mundial de centros de datos, escenario central de la IEA.

2025
485 TWh

2030
950 TWh

La importancia de esta cifra no está únicamente en el volumen global. Los centros de datos se concentran territorialmente: un proyecto puede requerir cientos de megavatios en una zona donde la red no estaba dimensionada para absorber esa demanda. Por eso un incremento que representa alrededor del 3% de la electricidad mundial en 2030 puede generar tensiones locales mucho mayores.

La IEA también señala que la inversión de cinco grandes compañías tecnológicas superó los 400.000 millones de dólares en 2025 y que podría crecer otro 75% en 2026. La magnitud obliga a recurrir cada vez más a mercados de capitales, deuda e instrumentos de financiación específicos para centros de datos. El modelo deja de ser simplemente «una tecnológica invierte su caja» y empieza a parecerse a la financiación de infraestructuras a gran escala.

Al mismo tiempo, aparecen cuellos de botella menos visibles: transformadores de potencia, turbinas de gas, equipos de red, semiconductores avanzados y permisos de conexión. La IEA advierte de que estas restricciones están frenando algunos escenarios de crecimiento extremo a corto plazo, aunque no eliminan la tendencia estructural de mayor demanda.

El gran interrogante: quién pagará la factura

El volumen de inversión tiene una segunda cara. Las empresas necesitan generar ingresos suficientes para justificarlo. Reuters señalaba este sábado que la industria está entrando en una carrera por transformar sectores enteros antes de que el coste de la infraestructura supere la capacidad de monetización. El debate no es si la IA tendrá utilidad económica, sino si el crecimiento de ingresos llegará a tiempo y a una escala comparable con el capital comprometido.

La tensión es especialmente visible entre los grandes proveedores de nube y los desarrolladores de modelos. Las compañías están cerrando acuerdos de suministro a varios años, reservando capacidad energética y construyendo centros antes de tener visibilidad completa sobre la demanda futura. En paralelo, empresas como Anthropic han mostrado en su documentación para salir a Bolsa compromisos de infraestructura extraordinariamente elevados. Business Magazine ya analizó la dimensión financiera de esa apuesta y la dependencia creciente de acuerdos de cómputo a largo plazo.

Ese desfase entre inversión y monetización es el principal riesgo financiero de la nueva etapa. Un centro de datos infrautilizado sigue teniendo costes de energía, mantenimiento, financiación y depreciación. Y una GPU que hoy es de última generación puede perder atractivo económico mucho antes de que el edificio haya amortizado su coste.

≈22 billones $
Escenario aproximado de adopción más lenta de la IA hasta 2050.
≈50 billones $
Escenario de adopción acelerada contemplado por PwC.

Los chips también introducen riesgo geopolítico

El estudio modeliza además un escenario de interrupciones importantes en el comercio de chips. En ese caso, la inversión acumulada global podría caer desde 31,6 hasta aproximadamente 25,5 billones de dólares. La razón es sencilla: la capacidad física de un centro de datos tiene poco valor si no puede llenarse con los procesadores adecuados.

La dependencia de unas pocas cadenas de suministro convierte a los semiconductores avanzados en una pieza crítica. Restricciones comerciales, controles de exportación o problemas en materiales estratégicos pueden retrasar proyectos y alterar la geografía de la inversión. Los países con acceso seguro a chips y energía parten con ventaja.

PublicidadVentaSociedades horizontal

La soberanía digital no reduce el gasto: lo redistribuye

Otro escenario estudiado por PwC parte de una mayor preferencia de gobiernos y sectores regulados por infraestructura localizada dentro de sus propias fronteras. El resultado no sería una caída drástica del gasto global, sino una redistribución hacia países con demanda doméstica suficiente y menor capacidad instalada.

Eso abre una ventana para Europa, Oriente Medio y determinados mercados asiáticos, siempre que sean capaces de resolver el problema energético y ofrecer marcos regulatorios estables. La decisión sobre dónde se aloja la capacidad de IA está dejando de ser puramente económica y empieza a mezclarse con seguridad, soberanía de datos y política industrial.

Qué significa para inversores y empresas

Para las grandes tecnológicas, la próxima década se parecerá menos a un ciclo tradicional de software y más a un programa de infraestructura. Habrá que gestionar contratos de energía, construcción, chips, financiación y renovación tecnológica. Para compañías industriales y eléctricas, en cambio, la IA abre una nueva fuente de demanda de largo plazo.

La oportunidad es enorme, pero también lo es la posibilidad de sobreinversión. PwC calcula que una adopción lenta podría restar alrededor de 10 billones de dólares a la inversión prevista frente al escenario central. Eso significa que parte de la infraestructura que hoy parece imprescindible podría terminar operando por debajo de su capacidad si la productividad y la demanda empresarial avanzan más lentamente de lo esperado.

La carrera de la IA ya no se mide solo en parámetros de modelos. Cada vez más, se mide en megavatios, capacidad de red, disponibilidad de chips y coste de capital. Y ese cambio explica por qué la siguiente fase de la inteligencia artificial puede ser también uno de los mayores ciclos de inversión física de la historia reciente.

PublicidadNIF Revocados horizontal