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miércoles, 21 de octubre de 2026
Empresas

Supercomputación en Europa: Bull duplica capacidad y la UE prepara gigafactorías

La supercomputación en Europa acelera con nuevas inversiones de Bull y el plan de la UE para desplegar gigafactorías de inteligencia artificial.

Supercomputación en Europa y gigafactorías de IA
Foto: Taylor Vick · Unsplash

La supercomputación en Europa está ganando escala a medida que la inteligencia artificial exige más capacidad. Bull duplica recursos mientras la UE prepara gigafactorías de IA, nuevas infraestructuras de cómputo avanzado y una estrategia de soberanía tecnológica.

Europa acelera capacidad física
6 → 12 racks/mes
La planta de Bull en Angers ha duplicado su capacidad de producción. Reuters señala que la instalación podría llegar a 24 racks al mes en 2027.

La ampliación llega en un momento en que la Unión Europea está intentando reducir su dependencia de infraestructura informática diseñada, fabricada y operada fuera del continente. La Comisión Europea mantiene un programa de unos 7.000 millones de euros para reforzar la supercomputación y, desde julio, impulsa además hasta siete gigafactorías de IA que podrían movilizar más de 30.000 millones de euros entre financiación pública y privada.

La capacidad de Angers podría cuadruplicarse en dos años

Producción mensual aproximada
racks de supercomputación

Antes
6

2026
12

2027*
24

*Capacidad potencial señalada por Reuters, no producción garantizada. Fuente: Reuters, 1 de octubre de 2026.

Las claves

  • Más capacidad industrial: Bull ha pasado de 6 a 12 racks mensuales en Angers y apunta a una capacidad potencial de 24 en 2027.
  • Europa escala inversión: la UE quiere desplegar hasta siete gigafactorías de IA con más de 30.000 millones de euros entre apoyo público e inversión privada.
  • La red ya existe: EuroHPC trabaja con 19 AI Factories y una flota de superordenadores repartida por varios países europeos.
  • España tiene una posición relevante: la ampliación de MareNostrum 5 dentro de la BSC AI Factory cuenta con un presupuesto de alrededor de 129 millones de euros.

La supercomputación en Europa se convierte en infraestructura estratégica

La modernización de Angers ha supuesto una inversión de unos 80 millones de euros. La instalación es una pieza singular porque está dedicada a fabricar superordenadores en Europa y ha obtenido una parte importante de los contratos del ecosistema EuroHPC. Bull pertenece actualmente al Estado francés tras la adquisición del negocio a Atos en una operación cuyo valor máximo se situó alrededor de 404 millones de euros, según Reuters.

La estrategia industrial no consiste únicamente en ensamblar más máquinas. Bull también está intentando aumentar el porcentaje de componentes europeos en sus sistemas. La compañía señala que aproximadamente el 70% de determinados componentes utilizados en sus equipos procede ya de Europa, aunque los aceleradores de mayor rendimiento siguen dependiendo en gran medida de proveedores estadounidenses y asiáticos.

Ingeniera trabajando con equipos tecnológicos en un entorno industrial
Europa intenta desarrollar una cadena industrial propia alrededor de la computación avanzada. Foto: ThisisEngineering · Unsplash.

JUPITER cambió la escala de la supercomputación europea

El punto de inflexión llegó con JUPITER, inaugurado en septiembre de 2025 en Alemania. Es el primer superordenador europeo que alcanza el umbral de exaescala, es decir, más de un exaflop de capacidad: del orden de mil millones de millones de operaciones por segundo.

La Comisión Europea presenta JUPITER como una infraestructura para ciencia, industria e inteligencia artificial. Sus aplicaciones incluyen simulaciones climáticas, nuevos materiales, bioingeniería y entrenamiento de grandes modelos de lenguaje. Además, el sistema está refrigerado por agua y reutiliza parte del calor residual para edificios cercanos.

El proyecto no está aislado. Forma parte de EuroHPC, la iniciativa conjunta de la UE, los Estados participantes y socios privados que ya conecta instalaciones como MareNostrum en España, Leonardo en Italia, LUMI en Finlandia, Deucalion en Portugal y otros sistemas distribuidos por el continente.

7.000 M€
Presupuesto europeo destinado a reforzar supercomputación e infraestructura de datos en el marco de EuroHPC.
1 exaflop+
Umbral de cálculo que JUPITER superó como primer sistema europeo de exaescala.
70%
Proporción aproximada de componentes europeos señalada para determinados sistemas de Bull.
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De superordenadores científicos a gigafactorías de IA

El siguiente paso es más ambicioso. La Comisión Europea lanzó en julio una convocatoria para establecer hasta siete gigafactorías de inteligencia artificial. El objetivo es ofrecer a empresas, startups, administraciones y centros de investigación capacidad para entrenar, ajustar y ejecutar modelos avanzados sin depender exclusivamente de proveedores externos.

El esquema prevé hasta 10.000 millones de euros de apoyo público europeo y nacional, con la expectativa de movilizar al menos otros 20.000 millones de inversión privada. El volumen total superaría así los 30.000 millones.

10.000 M€
Apoyo previsto de la UE y de los Estados participantes para las nuevas gigafactorías de IA.
≥20.000 M€
Inversión privada que la Comisión espera movilizar adicionalmente.

Estas instalaciones son diferentes de un superordenador científico clásico. Deben integrar miles de aceleradores de IA, redes de alta velocidad, almacenamiento, software y capacidad cloud con una arquitectura orientada a modelos de frontera. También requieren un consumo energético elevado y conexiones de red difíciles de conseguir en determinadas regiones.

La oportunidad industrial también tiene dependencias

La expansión europea no elimina de golpe la dependencia tecnológica. Los sistemas de alto rendimiento siguen utilizando componentes críticos de compañías estadounidenses y asiáticas. La fabricación de aceleradores avanzados continúa muy concentrada y buena parte de la cadena de semiconductores se encuentra fuera de Europa.

Por eso el proyecto europeo tiene dos dimensiones. La primera es construir capacidad de cálculo disponible dentro del continente. La segunda es desarrollar gradualmente una cadena de valor propia en procesadores, sistemas, refrigeración, software y operación.

La fábrica de Angers muestra esa tensión. Puede incrementar el ensamblaje europeo y sustituir determinados componentes, pero los sistemas más potentes siguen necesitando aceleradores cuya producción depende de una cadena global. La autonomía, por tanto, no significa necesariamente fabricar cada pieza, sino reducir puntos únicos de dependencia y conservar capacidad industrial estratégica.

Los contratos ya muestran el tamaño del mercado

La demanda está empezando a reflejarse en proyectos de gran escala. Reuters señala que el nuevo sistema LUMI-AI de Finlandia supone un contrato de unos 388 millones de euros, el mayor obtenido por Bull hasta ahora. Francia, por su parte, ha encargado un sistema de 94 racks destinado a su infraestructura nacional de cálculo.

Ese tamaño contractual explica la expansión de la fábrica. Un solo proyecto puede absorber meses de producción, y el número de instalaciones previstas en Europa está creciendo al mismo tiempo que aumenta la demanda corporativa de IA.

Septiembre 2025
JUPITER entra en funcionamiento y lleva por primera vez a Europa al umbral de exaescala.
Julio 2026
La Comisión lanza la convocatoria para hasta siete gigafactorías de IA con más de 30.000 millones de inversión potencial.
Octubre 2026
Bull confirma la duplicación de capacidad en Angers: de 6 a 12 racks mensuales.
2027
La planta podría alcanzar una capacidad de hasta 24 racks mensuales si la demanda mantiene el ritmo previsto.
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España también está dentro del mapa

La red EuroHPC ya cuenta con MareNostrum 5 en Barcelona, una de las infraestructuras europeas de referencia. Pero el proyecto español no se limita a mantener un gran superordenador: la BSC AI Factory está ampliando su capacidad específicamente para cargas de inteligencia artificial.

EuroHPC firmó en enero de 2026 un contrato para reforzar MareNostrum 5 con un presupuesto conjunto de alrededor de 129 millones de euros para adquisición, instalación y mantenimiento del sistema. La mitad se financia con el programa Digital Europe y la otra mitad con aportaciones de España, Portugal y Turquía dentro del consorcio de la BSC AI Factory.

La BSC AI Factory convierte Barcelona en nodo europeo de IA

Financiación aproximada del proyecto de ampliación de MareNostrum 5.

EuroHPC / UE
≈64,5 M€

Consorcio
≈64,5 M€

El objetivo de la BSC AI Factory es facilitar a startups, pymes, centros de investigación y administraciones acceso a infraestructura optimizada para IA, datos, formación y soporte técnico. Los sectores citados por EuroHPC incluyen salud, clima y agricultura, finanzas, legal, energía, comunicaciones, medios y sector público.

Para España, esto tiene una dimensión industrial además de científica. Barcelona puede actuar como punto de entrada para empresas que necesitan entrenar modelos o ejecutar cargas avanzadas sin construir una infraestructura propia. En la práctica, la supercomputación pública puede reducir la barrera de capital para proyectos que, de otro modo, quedarían reservados a grandes tecnológicas.

La competencia, sin embargo, será intensa. La Comisión Europea ya habla de una red de 19 AI Factories y está superponiendo sobre ella las futuras gigafactorías. Cada localización competirá por electricidad, talento, fibra, proveedores y proyectos empresariales. Tener una máquina potente no basta: el valor económico dependerá de cuántas compañías consigan convertir esa capacidad en producto, investigación o productividad.

Europa ya no compite solo por software

La batalla tecnológica se está desplazando hacia la infraestructura. Quien controle capacidad de cálculo, energía, redes y componentes tendrá más margen para desarrollar modelos, servicios y aplicaciones. Ese mismo movimiento explica por qué la inversión global en centros de datos podría alcanzar una escala de decenas de billones de dólares durante las próximas décadas. Europa parte con una fuerte base científica y con grandes centros de cálculo, pero todavía debe demostrar que puede escalar también la parte industrial.

Duplicar una fábrica de superordenadores no resuelve por sí solo esa dependencia, pero sí indica un cambio de enfoque: la autonomía digital empieza a traducirse en líneas de producción, contratos de cientos de millones y nuevas inversiones físicas. La IA europea, si quiere competir a gran escala, necesitará algo más que buenos algoritmos: necesitará máquinas, electricidad y fábricas capaces de construirlas.

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