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miércoles, 21 de octubre de 2026
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SoftBank acelera su apuesta por la IA: compra DigitalBridge y completa otros 30.000 millones en OpenAI

SoftBank refuerza su apuesta por la inteligencia artificial con DigitalBridge y otros 30.000 millones de dólares en OpenAI, elevando su exposición a infraestructura y financiación de IA.

Centro de datos y servidores
Foto: Taylor Vick · Unsplash

SoftBank ha cerrado en apenas unos días dos movimientos que resumen hasta qué punto Masayoshi Son está concentrando el futuro del grupo en la inteligencia artificial: completó la compra de DigitalBridge, una de las grandes plataformas de inversión en infraestructura digital, y culminó una inversión adicional de 30.000 millones de dólares en OpenAI. El salto estratégico es evidente. La cuestión que empieza a importar tanto como la tecnología es cómo se financia una apuesta de esta escala.

La adquisición de DigitalBridge se completó el 30 de septiembre por aproximadamente 3.100 millones de dólares, según la comunicación oficial de SoftBank. La gestora pasa a ser una filial controlada del grupo japonés, aunque seguirá funcionando como plataforma separada bajo la dirección de Marc Ganzi. Su especialidad —centros de datos, fibra, torres de telecomunicaciones y otras infraestructuras digitales— coloca a SoftBank en una parte del negocio de la IA menos visible que los modelos, pero cada vez más decisiva: los activos físicos que permiten entrenarlos y operarlos.

Las cifras de la apuesta

  • 30.000 millones $: inversión adicional de SoftBank en OpenAI completada el 1 de octubre.
  • 11.100 millones $: bonos de alto rendimiento colocados en septiembre para financiar, entre otros fines, la inversión en OpenAI.
  • 3.100 millones $: precio aproximado pagado por las acciones de DigitalBridge al cerrar la adquisición.
  • 108.000 millones $: activos de infraestructura que gestionaba DigitalBridge cuando se anunció la operación.

De invertir en IA a controlar parte de su infraestructura

La lógica industrial va más allá de acumular participaciones tecnológicas. SoftBank ya tiene una posición central en Arm y ha convertido a OpenAI en una de sus mayores apuestas. Con DigitalBridge añade una plataforma capaz de captar capital de terceros e invertir en centros de datos, conectividad y energía. Es decir, el grupo busca exposición simultánea al software, los chips y la infraestructura.

La operación fue anunciada originalmente con un valor empresarial de unos 4.000 millones de dólares y un precio de 16 dólares por acción. DigitalBridge explicó entonces que gestionaba alrededor de 108.000 millones en activos. Tras recibir en septiembre las autorizaciones regulatorias pendientes —incluidas las de CFIUS y FERC en Estados Unidos— la compra quedó completada el día 30.

El coste de la carrera: deuda a tipos de hasta el 9,75%

El reverso de esa expansión está en el balance. Reuters informó de que SoftBank captó 11.100 millones de dólares mediante la mayor emisión mundial de bonos corporativos de alto rendimiento registrada hasta ese momento. Los tramos en dólares ofrecieron cupones de hasta el 9,75%, mientras que la parte en euros llegó al 8%. La emisión debía financiar principalmente el último tramo de 10.000 millones de la inversión adicional en OpenAI y sustituir financiación puente.

Que los inversores aceptaran una colocación tan grande demuestra que existe apetito por financiar la carrera de la IA. Pero el precio exigido por el mercado también es información: financiar crecimiento a tipos cercanos al 10% eleva mucho el listón de rentabilidad futura de las inversiones.

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DigitalBridge puede ser también una respuesta financiera

Aquí aparece una de las claves de la compra. DigitalBridge no es simplemente un propietario de centros de datos. Es una gestora de activos capaz de canalizar dinero institucional hacia infraestructuras digitales. El Financial Times señala que SoftBank pretende utilizar esa capacidad para atraer capital externo hacia centros de datos, energía y conectividad, reduciendo la necesidad de cargar cada proyecto directamente sobre su propio balance.

Ese modelo puede resultar crucial si el gasto mundial en infraestructura de IA continúa creciendo. La demanda de capacidad informática está obligando a tecnológicas, fondos, utilities y bancos a diseñar estructuras de financiación cada vez mayores. SoftBank quiere participar en esa expansión sin ser necesariamente el único financiador.

El riesgo: que la rentabilidad tarde más que la inversión

La tesis de Son es inequívoca: la inteligencia artificial está todavía al principio. En junio rechazó públicamente la idea de una burbuja y en julio estimó que el ecosistema podría necesitar inversiones globales de varios billones de dólares anuales hacia 2040. Pero una visión tecnológica correcta no garantiza por sí sola una estructura financiera sin riesgos.

El punto crítico es el desfase temporal. Los centros de datos, las redes eléctricas y la capacidad de cómputo requieren enormes desembolsos antes de generar retornos. Si los ingresos derivados de la IA crecen más despacio de lo previsto, si baja el precio de la computación o si los proyectos se retrasan, la deuda permanece aunque cambien las expectativas.

Por eso el caso SoftBank se ha convertido en algo más que una historia sobre una compañía japonesa. Es un laboratorio de la nueva economía de la IA: la carrera ya no consiste solo en fabricar mejores modelos, sino en encontrar quién aporta los cientos de miles de millones necesarios para construir la infraestructura que los sostiene.

Fuentes

Información contrastada con SoftBank Group, DigitalBridge, Reuters y Financial Times.

Fuentes y documentos

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