España ha batido su récord de exportaciones de mercancías para los ocho primeros meses del año, pero también ha ampliado su déficit comercial. Entre enero y agosto de 2026 vendió bienes al exterior por unos 264.182 millones de euros y compró por alrededor de 310.000 millones. La diferencia negativa alcanzó los 45.818,2 millones, frente a los 35.105,6 millones del mismo periodo de 2025. Las importaciones crecieron un 6,5% y las exportaciones, un 3,2%.
El dato más revelador no está en el déficit total, sino en su composición. Al comparar los componentes energéticos y no energéticos del comercio declarado, Business Magazine calcula que el 91,2% del empeoramiento interanual se concentra en bienes no energéticos: 9.774,7 millones de euros de los 10.712,6 millones adicionales de déficit. El resto, 937,9 millones, corresponde al componente energético. La descomposición utiliza cifras de la estadística oficial DataComex difundidas en los informes del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, y contrasta los importes con los datos publicados por EFE el 20 de octubre de 2026 y la información de 2025.
Este porcentaje es una descomposición contable del cambio, no una demostración de que una industria, un país o una decisión política hayan causado por sí solos el deterioro. El déficit energético sigue siendo muy relevante, pero no explica la mayor parte del aumento. Además, el déficit de mercancías no debe confundirse con el saldo exterior total de España, que incluye servicios, turismo y rentas.
El cálculo: 9.774,7 millones más de déficit no energético
La balanza de bienes puede dividirse en dos componentes: productos energéticos y todos los demás. En enero-agosto de 2026, el déficit no energético fue de 23.452,1 millones y el energético, de 22.366,1 millones. Para 2025, el primero fue de 13.677,4 millones; el segundo se obtiene por diferencia entre el déficit total de 35.105,6 millones y el componente no energético: 21.428,2 millones.
Restar los importes de 2025 a los de 2026 permite saber qué parte del deterioro corresponde a cada grupo. El componente no energético empeora 9.774,7 millones; el energético, 937,9 millones. La suma, 10.712,6 millones, coincide con la diferencia entre los déficits totales de ambos ejercicios. Dividiendo 9.774,7 entre 10.712,6 y multiplicando por cien se obtiene el 91,24%, redondeado al 91,2%.
| Componente | 2025 | 2026 | Aumento | Parte del aumento |
|---|---|---|---|---|
| Bienes no energéticos | 13.677,4 | 23.452,1 | 9.774,7 | 91,2% |
| Bienes energéticos | 21.428,2 | 22.366,1 | 937,9 | 8,8% |
| Total | 35.105,6 | 45.818,2 | 10.712,6 | 100% |
Fuente: Ministerio de Economía, Comercio y Empresa (comercio declarado de Aduanas), datos de enero-agosto de 2025 y 2026 difundidos por EFE y contrastados con la estadística oficial; elaboración y cálculos propios. Los déficits figuran como magnitudes positivas. El componente energético de 2025 se calcula por diferencia. Cifras sujetas a revisión.
En términos de peso sobre el déficit total, la energía representa el 48,8% en 2026 y los bienes no energéticos, el 51,2%. Es una pregunta distinta a la anterior: un componente puede representar casi la mitad del déficit acumulado y explicar menos de una décima parte de su aumento interanual. Confundir nivel y variación distorsiona el diagnóstico.
De julio a agosto: el desequilibrio no energético sigue dominando
La comparación con el corte anterior ayuda a comprobar si el resultado depende de un solo mes. Hasta julio de 2026, el déficit total era de 38.005,1 millones y el no energético, de 18.448,4 millones. Respecto a enero-julio de 2025, el aumento del déficit no energético rondaba los 8.286,7 millones de euros y suponía aproximadamente el 93,3% del deterioro total de ese periodo. El Ministerio publicó esos datos de julio en septiembre.
La incorporación de agosto eleva el deterioro no energético acumulado a 9.774,7 millones, aunque reduce su peso en el aumento total del 93,3% al 91,2%. La conclusión principal no cambia: el empeoramiento sigue estando concentrado en bienes distintos de la energía. Las variaciones entre ambos cortes pueden incluir ajustes de las cifras provisionales, por lo que las diferencias entre acumulados no deben tratarse automáticamente como una serie mensual cerrada sin consultar los ficheros revisados.
En agosto, considerado por separado, España exportó bienes por 27.595 millones e importó por 35.408 millones. El déficit mensual fue de unos 7.813 millones, frente a unos 5.983 millones en agosto de 2025. La mayor velocidad de las importaciones se mantuvo incluso en un mes en el que las exportaciones crecieron un 13,3% interanual.
Por qué un récord exportador no garantiza un saldo comercial mejor
El valor exportado en enero-agosto de 2026 alcanzó unos 264.182 millones de euros, máximo histórico para ese intervalo, con un avance del 3,2%. Sin embargo, las importaciones llegaron a alrededor de 310.000 millones y crecieron un 6,5%. Como el volumen de compras es mayor y además aumenta más deprisa, el saldo se deteriora aunque las ventas exteriores marquen récord.
La tasa de cobertura, calculada como exportaciones divididas entre importaciones, pasó del 87,9% en 2025 al 85,2% en 2026. En términos sencillos, por cada 100 euros importados se exportaron unos 85,2 euros. El indicador no incluye los ingresos por turismo ni las exportaciones de servicios. Tampoco mide la rentabilidad de los exportadores: una empresa puede aumentar sus ventas y ver comprimidos sus márgenes.
Los importes de Aduanas son nominales. Mezclan cantidades, precios y cambios en la composición de los productos. Una subida de las importaciones puede reflejar más consumo, inversión en maquinaria, encarecimiento de bienes intermedios o sustitución de proveedores nacionales; con los saldos agregados no es posible elegir una sola causa. La evolución industrial tampoco puede deducirse de la balanza: la comparativa de producción industrial por comunidades autónomas mide otra dimensión de la actividad económica.
Energía: casi la mitad del déficit, pero menos del 9% de su aumento
El déficit energético de enero-agosto ascendió a 22.366,1 millones de euros, frente a los 21.428,2 millones reconstruidos para el mismo periodo de 2025. El aumento de 937,9 millones equivale a aproximadamente el 8,8% del deterioro total. Esto no convierte la energía en un asunto secundario: sigue representando casi la mitad del desequilibrio acumulado.
En 2026, las importaciones de productos energéticos alcanzaron 43.128,8 millones y las exportaciones energéticas, 20.762,7 millones, según el desglose publicado a partir de la estadística oficial. La diferencia reproduce el déficit energético de 22.366,1 millones. Las exportaciones de este grupo crecieron un 34,2% interanual y las importaciones, un 16,9%. El incremento simultáneo de ambos flujos ayuda a explicar por qué el déficit energético creció relativamente poco frente al fuerte aumento del no energético.
No sería riguroso atribuir esa evolución exclusivamente al precio del petróleo o del gas. España importa energía y también exporta productos energéticos transformados. Para separar efectos de precio y volumen se necesitan series específicas por producto y unidades físicas. Las oscilaciones del mercado energético, además, no se trasladan necesariamente de forma instantánea a las estadísticas aduaneras.
China, Estados Unidos y Europa: el saldo depende del socio
La geografía comercial presenta grandes diferencias. Entre enero y agosto de 2026, el déficit bilateral con China alcanzó unos 30.496 millones de euros, después de que las importaciones desde ese país aumentaran un 11,1% y las exportaciones españolas apenas un 0,7%. El importe equivale a alrededor del 66,6% del déficit neto total de mercancías, pero esa relación no es una contribución causal: el saldo nacional compensa déficits con algunos socios y superávits con otros.
Estados Unidos muestra una evolución diferente. Las exportaciones españolas al mercado estadounidense sumaron unos 11.944 millones, un 6% más; las importaciones, unos 20.753 millones, prácticamente estables. El déficit bilateral fue de alrededor de 8.809 millones y se redujo respecto al año anterior. Una mejora bilateral no impide que el saldo agregado empeore si otros intercambios se deterioran más.
En sentido contrario, España mantuvo superávits importantes con Portugal (unos 12.921 millones), Francia (11.792 millones) y Reino Unido (9.264 millones). La suma de los tres ronda los 33.977 millones. Son contrapesos significativos frente a los mercados deficitarios. La Unión Europea concentró el 62,3% de las exportaciones españolas de mercancías entre enero y agosto y las ventas a ese mercado crecieron un 4,4%.
El peso de un país en el déficit no indica cuánto empleo o valor añadido se pierde por comerciar con él. Las importaciones pueden contener bienes de capital o componentes empleados en producción nacional y exportaciones posteriores. Para una evaluación causal serían necesarias matrices de comercio por producto, origen, destino y utilización.
Los sectores exportadores no se comportan de forma homogénea
Alimentación, bebidas y tabaco mantuvo un superávit comercial acumulado de unos 10.735 millones de euros hasta agosto. Otras mercancías aportó alrededor de 4.330 millones y las semimanufacturas no químicas, unos 4.204 millones. Entre los tres suman cerca de 19.269 millones de saldo positivo, pero eso no equivale a beneficio empresarial ni a valor añadido generado íntegramente en España.
En peso sobre las exportaciones, los bienes de equipo representaron el 19,3% del total, alimentación y bebidas el 18,8%, productos químicos el 16,1% y automóvil el 12,2%. En variación interanual, las ventas de bienes de equipo crecieron un 4,8%, mientras alimentación retrocedió un 1,9% y productos químicos un 6,4%, según el desglose de comercio exterior de agosto. El avance del valor exportado no fue, por tanto, uniforme.
Estos porcentajes no permiten identificar automáticamente qué sectores explican los 9.774,7 millones de mayor déficit no energético. Para hacerlo sería necesario comparar, dentro de una clasificación homogénea, exportaciones e importaciones sectoriales de 2025 y 2026. La inversión extranjera productiva en España también puede modificar las compras de maquinaria y la capacidad exportadora, pero este informe no dispone de microdatos para cuantificar esa relación.
Las comunidades autónomas muestran velocidades distintas
El crecimiento exportador nacional del 3,2% oculta diferencias territoriales. En el acumulado hasta agosto destacaron Baleares, con un aumento de las exportaciones del 13,5%; Castilla-La Mancha, con el 10,1%; y Murcia, con el 8,9%. Entre los descensos figuraron Extremadura (-7,3%), Asturias (-4,6%) y La Rioja (-3,8%), de acuerdo con el desglose territorial difundido por EFE.
La clasificación por crecimiento porcentual no es un ranking de volumen. Una comunidad con una base exportadora pequeña puede encabezar la tasa de variación sin superar en ventas a Cataluña, Madrid o Andalucía. Tampoco puede inferirse competitividad a partir de una sola tasa: la composición sectorial, la estacionalidad y operaciones puntuales pueden alterar mucho las cifras regionales.
44.949 exportadores regulares sostienen la mayor parte de las ventas
El número de exportadores regulares aumentó un 0,8%, hasta 44.949 operadores, según el informe de agosto. Se consideran regulares aquellos que exportan más de 1.000 euros en el año de referencia y en cada uno de los tres anteriores. El grupo vendió bienes al exterior por 254.107 millones de euros.
Un cálculo propio sitúa su participación en aproximadamente el 96,2% del valor exportado (254.107 dividido entre 264.182 y multiplicado por cien). Este porcentaje se refiere al valor de las exportaciones, no al porcentaje de empresas españolas que exportan. Tampoco revela cuántas de las ventas proceden de pymes o de grandes grupos, ni la rentabilidad de cada operación.
Para el análisis empresarial importa tanto incorporar nuevos exportadores como sostener su continuidad, diversificar destinos y mejorar productividad. La evolución de la financiación y de los tipos puede influir en esas decisiones; Business Magazine ha examinado ese contexto en su análisis de las previsiones macroeconómicas de Funcas.
El Banco de España aporta una perspectiva diferente: servicios y turismo
La estadística de Aduanas mide el comercio declarado de bienes. La balanza por cuenta corriente del Banco de España incluye además servicios, rentas primarias y secundarias, y utiliza ajustes metodológicos distintos. En su publicación del 30 de septiembre de 2026, el Banco de España situó el superávit corriente acumulado de doce meses hasta julio en el 2,7% del PIB, frente al 3,2% de un año antes.
La capacidad de financiación de la economía —cuenta corriente más cuenta de capital— fue del 3,7% del PIB, unos 65.300 millones de euros en doce meses. El superávit de la cuenta corriente alcanzó 46.500 millones. Por tanto, sería incorrecto afirmar que España presenta un déficit exterior total simplemente porque importa más mercancías de las que exporta.
El turismo aportó un superávit de unos 74.000 millones de euros en doce meses, el 4,2% del PIB. Al mismo tiempo, el saldo de bienes y servicios no turísticos se deterioró desde el -0,4% al -0,7% del PIB. El propio Banco de España identifica la presión del componente no energético del comercio declarado como uno de los factores que condicionan ese empeoramiento. La convergencia de señales refuerza el interés del dato, pero no autoriza a sumar ni comparar directamente las dos estadísticas: una llega hasta agosto y la otra utiliza un acumulado móvil de doce meses hasta julio.
Qué debe vigilar el tejido empresarial en los próximos meses
El primer indicador es si las importaciones no energéticas siguen creciendo más que las exportaciones equivalentes. El segundo es qué partidas concretas —bienes de equipo, automóvil, químicos, consumo o componentes industriales— concentran la variación. El tercero es si se mantiene el deterioro bilateral con China y la mejora relativa con Estados Unidos, sin olvidar los superávits con socios europeos.
También será importante observar la tasa de cobertura y la evolución de los exportadores regulares. Ninguno de estos indicadores, aislado, permite evaluar el impacto en el PIB: para eso hay que utilizar las cuentas nacionales en volumen y distinguir el efecto de precios. Según el calendario de publicación de Aduanas, los datos de septiembre de 2026 están previstos para el 17 de noviembre.
Metodología, fuentes y limitaciones
Fecha de cierre: 21 de octubre de 2026. Periodo principal: enero-agosto de 2025 y de 2026. Unidad: millones de euros corrientes. Signo: los déficits se expresan como valores positivos para facilitar la comparación. Cálculo: aumento del déficit no energético (23.452,1 − 13.677,4 = 9.774,7), dividido entre el aumento del déficit total (45.818,2 − 35.105,6 = 10.712,6), multiplicado por 100 = 91,24%. El déficit energético de 2025 se reconstruye por diferencia: 35.105,6 − 13.677,4 = 21.428,2. Su incremento es 22.366,1 − 21.428,2 = 937,9.
Fuentes primarias: DataComex de la Secretaría de Estado de Comercio; nota oficial sobre julio de 2026; calendario de Aduanas; y balanza de pagos del Banco de España. Contraste de las cifras de agosto: EFE, 20 de octubre de 2026, y Europa Press, 20 de octubre de 2026. Para el déficit total de 2025 se utiliza el dato publicado en octubre de aquel año; las diferencias menores entre versiones pueden deberse a revisiones y redondeos.
Limitaciones: cifras provisionales y sujetas a revisión; saldos nominales sin separación de precio y volumen; comercio de bienes, no de servicios; ausencia de microdatos para atribuir causalidad, rentabilidad o empleo; distinta metodología y ventana temporal entre Aduanas y balanza de pagos; y saldos bilaterales que se compensan entre sí. Los porcentajes se calculan con los importes indicados y no deben interpretarse como efectos causales.
Conclusión: el déficit energético sigue siendo cuantioso, pero la mayor parte del empeoramiento comercial español de enero-agosto de 2026 se concentra en bienes no energéticos. La descomposición del 91,2% permite precisar el debate económico y señala dónde hacen falta análisis sectoriales adicionales, sin sustituirlos.






